LIBRO RECOMENDADO DEL MES: LA DERROTA DEL VENCEDOR DE ROGELIO ALONSO

EDITADO POR ALIANZA EDITORIAL

¿Quién mejor que Fernando Savater, Hermann Tertsch y Antonio Elorza para analizar este trabajo?

Aquí tenéis sus artículos:

Todos los antiseparatistas (nada de “unionistas”, no queremos que se una lo separado sino que no se separe lo unido) estamos en deuda con Quim Torra: es el adversario ideal, porque expresa su ideología de manera tan obscena que escandaliza hasta a quienes la comparten. Y además revela crudamente lo que subyace tras las fórmulas más sofisticadas y bonachonas con que suele envolverse el retortijón separatista. Con la misma nitidez y burricie se expresó en su día Sabino Arana, por lo que hoy sus hijos políticos veneran su nombre pero no se atreven a citarle jamás. A veces le disculpan diciendo que eran “ideas de aquella época”, como si todos sus contemporáneos hubieran pensado igual o como si hoy todos debiésemos compartir la caca mental de nuestro coetáneo Torra. Conviene recordar que las razones del separatismo se maquillan pero no mejoran. Y que siempre fueron y son profundamente reaccionarias, sea que perviertan traidoramente las instituciones democráticas como en Cataluña o que traten de convertir la enésima carlistada en guerrilla de liberación, como ETA.

Ahora algunos vocean la derrota de ETA militar, que es cierta, tratando de disimular que ETA política sigue vivita y coleando, beneficiándose de un trato de favor de las instituciones democráticas y aprovechando las conquistas ensangrentadas obtenidas en el espacio cívico, el lenguaje político y la propaganda. No, no era el único final posible ni el mejor imaginable. Antes de unirse al coro triunfalista, lean el demoledor documento La derrota del vencedor, de Rogelio Alonso. Y estén atentos al nuevo estatuto vasco que preparan los nacionalistas (con sus efectos colaterales en Navarra): ahí podremos leer cuánto debemos pagar aún por la “victoria” que ya tanto nos ha costado. Bien pensado, quizá salga más barato luchar un poco más hasta vencer mejor…

Fernando Savater.


Hay mucha bibliografía sobre ETA, una más seria que otra, alguna oficialista, otra con debilidad por la siniestra épica de resistencia y no poca con gran ambivalencia en su aproximación ética al terrorismo nacionalista vasco. Este libro forma parte de ese escaso pelotón de autores en estas lides cuyo extremo compromiso con la verdad no puede complacer a nadie. A muchos porque los señala directamente como copartícipes de la desgracia que ha supuesto la persistencia durante más de medio siglo de las actividades asesinas de la banda terroristra ETA que cambiaron profundamente el País Vasco y España. A todos los demás porque expone la inmensa tragedia que supone que los acontecimientos fueran los que fueron cuando otros posibles habrían evitado a España terribles efectos políticos, sociológicos y culturales que siguen y seguirán teniendo efecto en generaciones.

Revela que el País Vasco y la democracia española serían bien distintas sin el terrorismo. No solo por la acción directa de los terroristas sino porque el nacionalismo en sí no violento del PNV y su entorno ha usado sin recato y sin escrúpulo pero con inmensa eficacia y ganancia la violencia asesina para sus fines. Rogelio Alonso, profesor de Ciencia Política y Análisis y Prevención del Terrorismo en la Universidad Rey Juan Carlos, es uno de los grandes expertos españoles. Fue asesor del ministerio del Interior y renunció por disconformidad con lo que veía que es mucho de lo descrito y bien documentado en este libro. Guste o no guste -a muchos no les gusta-, este libro cumplirá su vocación de ser referente obligado para cualquier estudioso de ese fenómeno trágico en la historia española que es la política antiterrorista del final de ETA. Porque pudo ser de otra forma.

Refutación

¿De verdad ha derrotado la democracia española a ETA? La versión oficial de consenso para explicar la fase final de la historia del terrorismo de ETA, los diversos alto el fuego, las negociaciones, el anunciado fin de la violencia armada y finalmente la disolución oficial de la banda nos indica inequívocamente que sí. Que ETA fue derrotada por las fuerzas policiales de la democracia y que la política y el Estado no han hecho ninguna concesión a la banda que se disuelve sin haber alcanzado ninguno de los objetivos que ha tenido desde su fundación que son la independencia y el socialismo. En este libro de elaboración académica y solo en el mejor sentido periodístico, Alonso amarra en sus documentos y sus citas todas las pruebas necesarias para refutar de forma demoledora la versión oficial. Explica y demuestra la terrible concatenación de concesiones y traiciones, de maltrato y disgregación de las víctimas y descrédito de todas las posturas críticas, que permitieron a ETA sobrevivir a sus crisis bajo el acoso policial y dejar cuando llega su disolución firmemente asentada su inmensa aportación a la supremacía práctica y la vocación supremacista del nacionalismo vasco.

En 2003/2004 ETA estaba muerta operativa y agonizante políticamente. Lo decían los servicios de información españoles y la propia banda. Y otra vez acudió un partido político a salvarla, como hizo el PNV cuando vio a la banda contra las cuerdas tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Pero esta vez no fue solo el PNV, sino también el PSOE de Rodríguez Zapatero. El libro demuestra el reparto de papeles entre PNV y ETA y la gran operación política del zapaterismo para impedir la derrota moral del terrorismo de izquierdas y nacionalista, que son las fuerzas que buscaba aunar para su proyecto político. Que se basaba en que dejara de matar a cambio de garantías de impunidad además de vías pacíficas para alcanzar sus objetivos. Tres lustros después de lanzarse aquel proyecto, la banda se dice disuelta, pero el nacionalismo es masivamente hegemónico en el País Vasco, avanza en Navarra, el separatismo catalán se identifica con las figuras etarras y en España gobierna un partido socialista raquítico cuya fuerza radica en el apoyo de todos los enemigos de España y simpatizantes de ETA. Si quieren saber cómo pudo pasar todo esto en un país europeo del Primer Mundo, lean a Rogelio Alonso.

Hermann Tertsch.


José Martínez, director de Ruedo Ibérico, opinaba que ETA, al margen del terror y gracias al terror, era la única organización opositora que disponía de una verdadera estrategia política. El libro de Rogelio Alonso viene a probarlo, sobre la base de una exhaustiva labor investigadora que ha tenido a su disposición los informes de las instituciones encargadas de la acción antiterrorista, incluido el CNI. La pregunta es crucial: ¿cómo es posible que tras décadas de sufrimiento, bajo la apariencia del triunfo de la paz, sigan imperando en Euskadi y en Navarra el discurso y los rituales de los terroristas derrotados?

La reconstrucción de nuestro autor ahonda en las raíces de esa coexistencia de una derrota rotunda en el plano militar con una victoria de ETA en los planos político y simbólico. La herida sigue abierta, piensan sus herederos políticos, sin autocrítica alguna, mientras un amplio sector de la sociedad vasca, liderado por el PNV, clama por la reconciliación frente al “espíritu de venganza” de las víctimas, e incluso desde la muy activa historiografía positivista vasca resultan borrados los enlaces con la ideología del odio sembrada por Sabino Arana y con el propio movimiento nacionalista. ETA sería terrorista, totalitaria…, y Arzalluz y los suyos, los de Lizarra, nada tendrían que ver con su apadrinamiento. Las presiones del PNV en favor de los presos, olvidando su adhesión al pasado terrorista, sería simple efecto de un sentimiento humanitario, secundado por la mayoría de los vascos.

Una mayoría de los vascos que se distinguió por su pasividad, sin que faltaran múltiples ejemplos de complicidad voluntaria en el cerco social a víctimas y amenazados. Por la corrección política, también por sus votos bien vendidos, impera el sentido reverencial hacia el PNV. Coincidencias ideológicas entre ambas ramas del nacionalismo, actuaciones de los Gobiernos del PNV donde la condena de las ekintzak (acciones) coincidió con márgenes de tolerancia y con reproches reiterados a Madrid, incluidos momentos clave como la ilegalización de Batasuna, sientan las bases de una hegemonía hoy mantenida.

Al infeliz desenlace contribuyeron políticas de sacrificarlo todo, aun el más elemental reconocimiento de la realidad (terminal T4), a un ansia de paz pésimamente administrada bajo la tregua de 2006 y años siguientes por Zapatero. Hasta el punto de suscribir desde medios democráticos la imagen romántica del buen etarra, personificado en Otegi, borrando su total alineamiento con una ETA primera interesada en una rama política legal. Mientras el PP era satanizado por una intransigencia, que no mantuvo, aplicando su concepto de razón de Estado al regresar al Gobierno con Rajoy al frente.

El estudio de Rogelio Alonso sale a las librerías poco después de que apareciera, publicada por Tecnos, una obra colectiva, Pardines: cuando ETA empezó a matar, realizada bajo la dirección de Gaizka Fernández Soldevilla y Florencio Domínguez, el investigador que junto con Alonso escribiera el monumental Vidas rotas.

En el marco de una inevitable calidad desigual de las aportaciones, Gaizka, López Romo. J. A. Pérez, J. Gómez Calvo y J. Casquete llevan a cabo una apasionante tarea de crónica puntual de los hechos y de la elaboración de las memorias y desmemorias en torno a las dos figuras centrales del drama: Etxebarrieta, el etarra verdugo, y Pardines, el guardia civil víctima. La aplicación del microscopio a ese doble objetivo permite a Gaizka mostrar algo que enlaza con el análisis de Alonso sobre tiempos más cercanos: cómo fue injustamente exculpado el segundo etarra de la ejecución a sangre fría de Pardines. El libro es prologado por Fernando Aramburu.

Antonio Elorza.