El próximo 27 de Septiembre HBO estrenará su serie de ocho capítulos “Patria” inspirada en la novela del mismo nombre escrita por Fernando Aramburu. El cartel promocional de la misma ha levantado una gran polvareda y la lógica indignación de las asociaciones de víctimas de terrorismo ya que contrapone, equiparando por tanto, las imágenes de una mujer arrodillada junto a la víctima de un atentado terrorista con la de una supuesta víctima de malos tratos en una comisaría de policía.

Fernando Aramburu ha manifestado públicamente su desacuerdo con el cartel anunciador, concretamente lo ha considerado un “desacierto” y lo ha atribuido a “una campaña de márquetin” que no comparte. En “Villacisneros” compartimos la indignación de las asociaciones de víctimas del terrorismo frente a esta equidistancia que llevamos denunciando desde hace años y cuyo principal responsable es el Gobierno nacionalista vasco. Pero además de indignarnos queremos insistir en desenmascarar los comportamientos que provocan episodios como el que hoy denunciamos.

Estemos o no frente a estrategias comerciales, lo que no hay duda es que fomentar la equidistancia resulta vital para proceder al blanqueamiento de los herederos políticos de la banda terrorista ETA. El nacionalismo vasco, de la mano de un PSOE entregado o rendido a su causa desde 2004, lleva años tratando de justificar su inacción en la lucha contra el terrorismo abonando la teoría del conflicto. Una teoría que dice que matar estuvo mal pero que hubo razones que explican el recurso a la violencia: la dictadura, unas fuerzas de seguridad que no respetaban los derechos humanos, un pueblo vasco oprimido, una lengua perseguida etc. En consecuencia que los terroristas de ETA no eran otra cosa que, como dijo Arzallus, “patriotas descarriados”. Así pues, una vez limpiada la sangre de las calles, lo que toca es reconciliarnos porque las culpas habrían sido compartidas y si todos hemos sido responsables pues nadie lo es.

Y como toca hacer borrón y cuenta nueva para que el nacionalismo oculte su responsabilidad y, si la tuviera, su mala conciencia, pues hay que emplearse a fondo en la educación y en los medios de comunicación. Se trata por tanto de adoctrinar en la escuela –Los testimonios de víctimas y verdugos al alimón del programa “Herenegun” del Gobierno Vasco son un ejemplo palmario- y desinformar desde los medios públicos y sus terminales informativas. En definitiva, el objetivo es construir un relato en el que, partiendo de una historia falsificada, asumamos la teoría que otorga comodidad al nacionalismo, aquella que les exculpa de responsabilidad alguna en la génesis y continuidad del terrorismo y, de paso, meta en un cajón la verdad incómoda que supone la existencia de las víctimas del terrorismo.

Se trata de que Otegi y sus secuaces puedan participar en el tráfico político con patente de corso, como hombres de paz, que sostienen de manera legítima gobiernos democráticos en el conjunto de España o en Navarra. Se trata de que el PNV vaya consiguiendo cada día un poco más de “soberanía” para el País Vasco , de asegurar la comodidad para los terroristas en prisión y también de que no entre ninguno más de los autores de los más de 350 asesinatos de la banda que aún están por resolver.

Esta es la estrategia compartida por nacionalistas y socialistas a los que, probablemente, no incomode el cartel de HBO anunciando la serie Patria. Un cartel que para la Fundación Villacisneros se convierte en un acicate para seguir trabajando por las víctimas del terrorismo y para que sus reclamaciones, que son las nuestras, de Memoria, Verdad, Dignidad y Justicia, se abran paso para poder decir finalmente como españoles, misión cumplida.