La gran estafa. El secuestro del sentido común en la educación

Autor: Alicia Delibes Liniers

Alegoría

Más allá de las crisis económicas, políticas y sociales que nos aquejan, un gran drama de nuestro tiempo es el declive de la educación, origen de otros muchos males. Vivimos en una sociedad que cuenta con recursos inimaginables, pero que no parece estar dispuesta a utilizarlos de modo eficiente. Los valores y principios que deberían regirla y ser transmitidos desde la infancia han dado paso a la vacuidad o, todo lo más, a un conocimiento plano y sin fundamento. En el nuevo paradigma educativo, la libertad ha sido la más damnificada: siguiendo unos intereses políticos bien definidos, cualquiera que disienta de la doctrina oficial es desplazado sin miramientos.

La profesora Alicia Delibes aborda estos problemas en su obra La gran estafa. El secuestro del sentido común en la educación, analizando desde un punto de vista histórico y actual los problemas que afectan a la educación española. Partiendo de las tesis de Rousseau y Condorcet (muy crítica se muestra con los planteamientos del primero, hoy en boga), recorre la evolución de la enseñanza durante el siglo XIX, bajo los auspicios del incipiente estado liberal, y en el siglo XX, con los experimentos de la Escuela Nueva o la Escuela Moderna y la aplicación de la LOGSE, a finales de la centuria. El último bloque de la obra expone, en concreto, cómo se ha transformado la enseñanza de las matemáticas.

Conocedora de los entresijos que rodean al sistema educativo, censura de forma brillante los intentos de imponer una doctrina que no deja margen a la libertad y, en último extremo, implica la derrota de la propia sociedad.

Así se expresa la autora: “En el mundo de la educación hace tiempo que triunfó una pedagogía progresista antiautoritaria que reniega de la exigencia de esfuerzo individual y de disciplina. Aún hoy, cuando se hacen palpables la ignorancia, la ingobernabilidad de las aulas y la falta de responsabilidad de nuestros muchachos, sigue la progresía española cantando las loas a las teorías pedagógicas causantes de esta deplorable situación. Todavía hoy, muchos padres, a pesar de sentirse acosados por sus hijos adolescentes, se niegan a aceptar la necesidad de poner límites a la voluntad caprichosa de los niños y miman a sus pequeños con exceso. Todavía hoy, las administraciones educativas de los gobiernos de izquierdas pretenden encontrar soluciones al margen de la educación de la voluntad, de la valoración del esfuerzo individual, de la recuperación de la disciplina y del fomento del interés por el conocimiento, por la cultura y por el saber”.

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