El cementerio de los barcos perdidos.

Las tres carabelas de Colón llegan a una amplia extensión cubierta de algas que después sería denominada Mar de los Sargazos (1492).

Este mar es una región dentro del Atlántico Norte que está delimitada por corrientes marinas en vez de por tierras.

Recibe su nombre de un tipo de alga marina llamada sargazo.

Sin apenas corrientes, con largos periodos de calma total, y sobre todo, con un tapiz casi infinito de algas flotantes, en apariencia capaces de retener a cualquier navío, verse atrapado en sus aguas era sinónimo de desesperación y muerte. Ese extraño aspecto y olor penetrante aumentaba su áurea de lugar maldito. También recibió el nombre de “mar del miedo” o “cementerio de los barcos perdidos”.

Allí se ha ubicado a la Atlántida y a parte del “triángulo de las Bermudas”.

Debemos reconocer la bravura de aquellos españoles que surcaban aguas desconocidas con unas carabelas que se asemejaban más bien a pesqueros que a navíos aptos para largas travesías. Años más tarde, las carabelas serían sustituidas por galeones y se irían descubriendo nuevas rutas de navegación.

Foto Extra zebra