Domingo de Soto, el precursor a los trabajos de Galileo y Newton.

Domingo de Soto (1494-1560) fue enviado por Carlos V como teólogo imperial a la XX sesión del concilio de Trento (1562).

Fraile dominico, nacido en Segovia, estudió en Alcalá de Henares y en Paris, ejerciendo de profesor de teología en la Universidad de Salamanca. Siguió la escuela de Santo Tomás de Aquino.

Participó en los debates por la cuestión indígena de la controversia de Valladolid, convenciendo a los demás jueces para que votaran a favor de los indios por un trato más humano.

Fue el primero en establecer que un cuerpo en caída libre sufre una aceleración constante, siendo éste un descubrimiento clave en física, y base esencial para el posterior estudio de la gravedad por Galileo y Newton.

No sólo acertó en la cinemática, sino también en la dinámica. Estas concepciones de Soto llegaron a Galileo de manera indirecta a través de discípulos de Soto.

Estas ideas de Soto sobre la caída de cuerpos y la dinámica son muy avanzadas para su época, y no se le ha dado la importancia que tuvieron como precursor de la mecánica moderna.

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