El pasado 26 de mayo celebramos la conferencia «¿En qué me ha cambiado el confinamiento?» junto con la Fundación Valores y Sociedad , la Fundación Ángel Herrera Oria y la Asociación Católica de Propagandísticas y con la colaboración del Grupo Qveremos. Tuvimos la oportunidad de escuchar el testimonio de los doctores Álvaro Gándara, coordinador de Cuidados Paliativos de la Fundación Jiménez Díaz y Alfonso del Corral, médico y exjugador de baloncesto, así como de la responsable de comunicación y RSC, Guiomar Goena.

Si tuviéramos que resumir el contenido de lo trasladado por los ponentes en una sola palabra, sería ésta: “FRAGILIDAD”. La pandemia del Covid 19 ha servido para evidenciar la vulnerabilidad del ser humano y en consecuencia recordar los pilares sobre los que asentar nuestra existencia. En definitiva, aprender a valorar lo que merece la pena y la importancia de encontrar un asidero que aporte trascendencia a nuestra vida, sobre todo cuando nos golpea una enfermedad que, de momento, somos incapaces de controlar.

La pandemia nos ha resituado a todos, a los que han sufrido directamente el impacto de la enfermedad, como Álvaro Gándara, y a los que, como Alfonso del Corral y Guiomar Goena, han visto la manera en que ha influido en sus relaciones familiares y sus trabajos.

Si algo positivo puede derivarse de este virus es que solo los valores trascendentes hacen feliz al hombre. Ni el hedonismo actual, ni la acumulación de bienes, ni el prestigio profesional nos salvarán frente a una pandemia. El verdadero asidero de los tres, de manera singular para Álvaro Gándara que pasó más de un mes en la UCI como consecuencia del virus, ha sido la familia y sus creencias, para los católicos, la fe.

Por último recordaron, especialmente Alfonso del Corral, que frente a esta sociedad un tanto naif que pretenden presentarnos en los informativos, escondiendo el dolor y banalizando la respuesta social en forma de aplausos y mensajes de cariño, necesitamos fortalecernos como seres humanos. Nuestra fortaleza residirá, como señaló Guiomar Goena, en nuestra capacidad para asumir con normalidad que nuestra vida es finita y que, mientras aquí estemos seremos más felices cuanto más nos demos al prójimo. Y cuando llegue el final, lo dijo un experto en cuidados paliativos como el doctor Gándara, afrontarlo sin temor con la tranquilidad de haber buscado disfrutar de una vida plena y coherente con nuestros valores.