La Asociación de Víctimas de Castilla y León ha emitido un comunidado a raiz de las lamentables declaraciones que el ex-presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, realizó «ensalzando» la figura del terrorista de Eta, Arnaldo Otegi. La Fundación Villacisneros quiere mostrar su respaldo a la Asociación y apoyarla en su iniciativa de presentar una moción en los Ayuntamientos capitales de provincia, en las Diputaciones y en las Cortes de Castilla y León para aprobar el siguiente comunicado:

«Las Víctimas del Terrorismo hemos tenido siempre una buena acogida en Castilla y León. Nuestra Asociación recibió la medalla de oro de las Cortes. Pueblos y ciudades de la Comunidad rinden homenaje a los heridos y asesinados por los terroristas y a sus familiares. Muchas de nuestras calles llevan el nombre de víctimas de la localidad correspondiente.

Lo mismo podemos decir de Salamanca. Esta provincia y su gente siempre han sido ejemplares en este aspecto. Se nos acoge con afecto, solidaridad y respeto. Contamos con la Medalla de Oro de la Ciudad de Salamanca, y las instituciones, organizaciones políticas y sociales, y los medios de comunicación nos muestran constantemente su apoyo.

Por todo ello hoy comparecemos ante ustedes para denunciar la situación que estamos viviendo en los últimos tiempos.

ETA acabó, pero el daño perdura. 

Han pasado ya unos años desde que ETA cometiera su último atentado. Sin embargo, para la víctima y sus familiares el tiempo transcurre de otro modo: cada año que pasa es un año más con muertos, con heridas, con mutilaciones, o con imborrables recuerdos.  Fueron 854 los asesinados. Los heridos se cuentan por miles.  Más de 10.000 extorsionados, y más de 100.000 exiliados, los que tuvieron que abandonar País Vasco y Navarra para no perder la vida.

ETA acabó, pero los terroristas continúan en la vida pública.

Antes los veíamos encapuchados y los conocíamos por su apodo. Ahora ocupan un escaño en las instituciones democráticas a las que atacaron. Y son recibidos con honores al salir de la cárcel.

El ejemplo más claro de esta circunstancia es Otegui: cinco veces en prisión, inhabilitado para ejercer empleo o cargo público hasta febrero de 2021 por un delito de pertenencia a organización terrorista.

ETA acabó, pero sus objetivos se mantienen plenamente vigentes.

El brazo político de ETA no ha renunciado a sus objetivos. Sigue considerando presos políticos a los asesinos, y sigue hablando del conflicto vasco y de las violencias, comparando a los terroristas con nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Si dejaron de matar no fue por una reflexión ética, sino por una cuestión puramente estratégica.  Hoy, los objetivos políticos por los que nos mataron y mutilaron están muy cerca de incorporarse al Estatuto vasco.

Resumiendo:

  • ETA acabó, pero el daño perdura.  Para las víctimas ETA no es pasado. De hecho, quedan más de 300 asesinatos por juzgar.
  • ETA acabó, pero los terroristas continúan en la vida pública. Para las víctimas, Otegui es un terrorista, que todavía tiene una condena pendiente.
  • ETA acabó, pero sus objetivos se mantienen plenamente vigentes en Bildu. Para las víctimas, el fanatismo perdura tras el fin del terrorismo.

Por todo ello, a las víctimas del terrorismo se nos hizo insoportable ver como Televisión Española entrevistaba al terrorista Otegui. Especialmente insultante fue que la entrevista se realizara la noche antes del día de homenaje y recuerdo a las víctimas, entre otras, de su organización terrorista.

Llegamos a pensar que se trataba de hecho aislado. Sin embargo, últimamente vuelven a suceder cosas que nos dejan consternados y que nos provocan una seria preocupación.

En efecto, a las víctimas se nos hace insoportable escuchar a un presidente de Gobierno de España afirmar que el terrorista Otegui ha sido decisivo para la paz, en vez de acusarle del sufrimiento y del dolor provocado a nuestras familias y al conjunto de la sociedad.

A las víctimas del terrorismo se nos hace insoportable escuchar al presidente Zapatero olvidar la contribución a la paz de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, de la movilización social, de la justicia, y de las propias víctimas. En definitiva, quien acabó con ETA fue el pueblo español y el Estado de Derecho, y no Otegui.

A las víctimas se nos hace insoportable asistir como testigos a este proceso en el que se ha premiado a ETA por dejar de matarnos, se ha blanqueado su pasado criminal, y se le ha concedido un peso político cada vez mayor.

En definitiva, a la desolación que produce ver en las instituciones democráticas a Bildu, liderado por un terrorista, se le suma que se encumbre y se alabe su contribución a la paz.

Hasta no hace mucho en España había quedado asentada la deslegitimación del terrorismo en la legislación, en la política, en los medios de comunicación, y en general en la sociedad.  Memoria, dignidad y justicia fueron principios asumidos por todos los demócratas durante mucho tiempo.

Sin embargo:

Hoy, la justicia, sigue siendo centenares de crímenes sin resolver.

Hoy, la dignidad de las víctimas, es el homenaje a los terroristas excarcelados con total impunidad.

Hoy, la memoria de los que fueron asesinados se ha cambiado por el recuerdo y homenaje a Otegui.

Por todo ello emplazamos a las instituciones y a las fuerzas políticas y sociales de Castilla y León y de cada una de sus provincias, a que adopten iniciativas para unirse a este mensaje que hoy les trasladamos de deslegitimación del terrorismo, de sus medios violentos, pero también de sus objetivos políticos, que son exactamente los mismos que les llevaron a matar a nuestros maridos, mujeres, padres e hijos. Los mismos que nos hirieron y nos mutilaron. Entendemos que además de una obligación moral, es también un deber de demócratas y de personas de bien.

¡No nos dejéis solos!».

(Fotografía: salamanca24horas.com)