Manuel Campos, responsable de Metahistoria, el proyecto de historia de la Fundación Villacisneros, entrevista a la historiadora Elvira Roca.

María Elvira Roca, V Premio de la Fundación Villacisneros, nació en El Borge, un pequeño pueblo de la Axarquía malagueña. Esta comarca, dedicada principalmente al cultivo de la vid y los frutos subtropicales, tiene como ciudad principal a Vélez Málaga. En El Borge María Elvira cursa los estudios de primaria y en Málaga los de secundaria. En 1989 obtiene la licenciatura de Filología Clásica por la Universidad de Málaga. En 1991 lee su Memoria de Licenciatura que lleva el título “Criterios retóricos en las Cartas de Plinio el Joven”. También realiza los cursos de doctorado en Málaga y en la universidad francesa François Rabelais (Tours) sobre lengua y literatura francesa, retórica y paleografía, que le servirán para su doctorado que obtiene en 1995 con la tesis “Edición Crítica y Estudio del Arte Predicatoria Ad Noticiam Artis Predicandi”, publicada en 1997. Obtiene cum laude por unanimidad del jurado. 

En 1999 obtiene su segunda licenciatura, esta vez en Filología Hispánica, y empieza a trabajar como profesora de literatura y lengua españolas en enseñanza secundaria. En 2003 publica El caballero de la piel de tigre de Shota Rustaveli (1172-1216). El considerado poeta nacional de Georgia escribió un largo y hermoso poema de influencia persa conformado por más de 6.000 versos en los que el amor cortés es el asunto central. Esta es la primera vez que se edita completo al castellano con un estudio introductorio de la profesora Roca Barea. En los próximos meses se espera una reedición de este texto.

Ha trabajado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y ha sido profesora visitante en el Departamento de Lenguas Romances de la Universidad de Harvard. Es, asimismo, conferenciante y articulista en diarios como El Mundo o El País. Actualmente es profesora de Instituto aunque se halla en excedencia.

Sus publicaciones

Asimismo María Elvira ha publicado algunos estudios sobre el amor cortés dedicados al propio Rustaveli y Chrétien de Troyes y a las novelas de caballería. Pero no perdió el juicio como le pasó al hidalgo manchego. Su curiosidad siguió curso. A principios de los años 2000 María Elvira trabaja como visiting scholar en la Universidad de Harvard. Parece que el curriculum de María Elvira es un caminar desde la Antigüedad grecolatina hasta nuestros días. Si en sus primeros años de estudiante estaba fascinada por los presocráticos y Aristóteles y más tarde por los autores clásicos, hemos visto que más tarde presta atención a la retórica medieval. Ya a principios de la década los 2000 nuestra autora fija su mirada en el Humanismo castellano, para señalar la importancia que tuvieron los humanistas en la formación de los futuros hombres de estado que entrarían en liza en la historia española del siglo XV. En 2006 publica en la Revista de Filología Española “Diego Guillén de Ávila, autor y traductor del siglo XV” y en 2007, esta vez en el Anuario de Estudios Medievales el artículo “El Libro de la guerra, la traducción de Vegecio por fray Alfonso de San Cristóbal y la biblioteca del Conde de Haro”.

Fruto de las investigaciones de esos años es un nuevo libro que vio la luz en 2010, publicado esta vez por Consejo Superior de Investigaciones Científicas, organismo con el colaboró en la edición de textos medievales años antes. Se llama Tratado militar de Frontino. Humanismo y caballería en el Cuatrocientos castellano. Traducción del siglo XV. En el estudio introductorio María Elvira se centra en el origen de los hombres de armas y letras en la cultura española, a diferencia del humanismo italiano, que prefiere cultivar la filología. Sin ello no se entienden figuras como el Marqués de Santillana, Jorge Manrique, Garcilaso de la Vega, Miguel de Cervantes, Calderón de la Vega y un largo etcétera, figuras que compatibilizaron la milicia con la escritura, a diferencia de los humanistas italianos en general.

Leyenda negra española

Su trabajo de investigación se ha centrado, principalmente, en la leyenda negra española. Fruto de dicha investigación es su obra titulada Imperiofobia y leyenda negra. Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español (Siruela, 2016). Un ensayo histórico que ya va por su vigesimocuarta edición (algo sin precedentes en España para una obra de Historia). También es autora del libro de ficción Seis relatos ejemplares, seis (Siruela, 2018) sobre distintos personajes de la historia europea como Calvino o Martín Lutero. Igualmente ha publicado artículos sobre filología, literatura e historia en revistas especializadas como el Anuario de estudios medievales, Helmantica: Revista de filología clásica y hebrea o la Revista de filología española.

Como consecuencia de su investigación sobre el origen y la difusión de la leyenda negra y su repercusión actual, el  28 de febrero de 2018 María Elvira recibió la Medalla de Oro de Andalucía, fue nombrada personaje del año en su pueblo natal, ha sido premiada por los libreros de Madrid, por la Fundación Blas de Lezo y obtenido el Premio Hipanidad “Capitán Etayo”.

Los dos últimos años de esta malagueña son un ir y venir continuo por seminarios, universidades, radios y televisiones, donde expone sus investigaciones sobre la deformación interesada que padece la historia de España y sobre las repercusiones políticas que esto tiene no solo en nuestro país sino en todo el ámbito de la Hispanidad.

Frases clave del libro de Elvira Roca

“Es urgente sacar la leyenda negra del estrecho cause en el que la historiografía al uso la ha mantenido, como un hecho histórico de límites precisos vinculado a las exageraciones de la propaganda de guerra durante los siglos XVI y XVII. La leyenda negra es un fenómeno histórico y social muchísimo más amplio, que nace en la propaganda pero vive en la literatura y la historia, donde, cobra realidad y prestigio, hasta convertirse en lo que primordialmente es: un hecho de opinión pública casi universal en Occidente. Es más: si privamos a Europa de la hispanofobia y el anticatolicismo, su historia moderna se torna un sinsentido”.

“El nacionalismo suele servir de trampolín a un grupo que por medio de él consigue riqueza y engrandecimiento social, mientras que el patriotismo no reporta beneficios, sino más bien disgustos y esfuerzo. El uno es victimista por naturaleza y fabrica enemigos; el otro se muestra en sus sacrificios”.

“Lo que hay que preguntarse no es por qué el Imperio español se vino abajo en la primera mitad del siglo XIX, sino cómo consiguió mantenerse en pie tres siglos, porque ningún fenómeno de expansión nacido desde la Europa Occidental (y nunca dentro de ella) ha conseguido producir un periodo más largo de expansión con estabilidad y prosperidad”.