El lunes 11 de junio tuvo lugar en Madrid la sexta sesión del ciclo organizado por las fundaciones Villacisneros y Valores y Sociedad “El necesario fortalecimiento de España”, bajo el epígrafe “La verdad de las víctimas”, en la que se analizó el final del terrorismo en España y el papel de las víctimas.

Participaron en la mesa redonda el profesor Rogelio Alonso, la patrona de la Fundación Villacisneros y víctima del terrorismo Ana Velasco Vidal-Abarca y el escritor Fernando Savater, acompañados del exministro Jaime Mayor Oreja, que fue el encargado de conducir el acto.

Rogelio Alonso: Es inadmisible que un demócrata se beneficie de la perversa cosecha del asesinato.

Mayor Oreja presentó al primer conferenciante, autor de “La derrota del vencedor” libro que hace un crudo repaso por el verdadero final del terrorismo, como un profesional que ha “buscado la verdad y ha sufrido por ella”.

Alonso destacó en su intervención la “intencionalidad política” de los asesinados de Eta y criticó la maniobra de “descontextualización” de las muertes para “no recordar que fueron asesinados por no ser nacionalistas”.

“Si queremos analizar la verdad de las víctimas tenemos que ser conscientes de las consecuencias políticas del nacionalismo”, señaló, al tiempo que recordó que las víctimas de Eta han sido “muy heterogéneas ideológicamente” pero el “denominador común” que une a todas ellas es que “fueron asesinadas con el objetivo de imponer el nacionalismo”.

El profesor de Ciencias Políticas criticó duramente al Partido Nacionalista Vasco (PNV), al que acusó de haber sacado rédito de la violencia etarra.

“Es inadmisible que un demócrata se beneficie de la perversa cosecha del asesinato”, aseguró y censuró el pensamiento de que “terminados los medios terroristas todos los fines nacionalistas son admisibles”.

“En el País vasco hay un sistema político en el cual un partido ha ejercido el gobierno de manera dominante y se ha beneficiado de los medios terroristas, de los que perseguían una homogeneización de la sociedad”, aseveró.

Alonso lamentó que en el País Vasco existe un “mapa social totalmente alterado por la violencia”, en donde muchos ciudadanos “no están, no solo por haber sido asesinados sino por haber tenido que abandonar la comunidad autónoma por la amenaza terrorista”.

A su juicio, el modelo de final de ETA que se ha diseñado “humilla a las víctimas y favorece el avance de los objetivos nacionalistas”.

Además, Alonso acusó al ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy de haber “faltado a la verdad” al afirmar que “Eta ha desaparecido a cambio de nada y que no se ha pagado ningún precio político”.

Algo que para Alonso es “falso” porque “quienes han justificado los asesinatos están en las instituciones democráticas gracias a un fraude de ley”.

“Existe una impunidad penal, muchos crímenes sin resolver, además de una impunidad política”, sostuvo.

Ana Velasco Vidal-Abarca: Necesitan que las víctimas desaparezcan porque son lo que demuestra donde está el mal y donde está el bien.

Mayor Oreja presentó a Ana Velasco con un entrañable recuerdo para su madre, Ana María Vidal-Abarca, fundadora de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, a la que definió como un “ejemplo”.

“Estuvo a la vanguardia de lo que fue el gran movimiento de víctimas y nunca se calló”, aseguró.

Velasco comenzó su discurso lamentando que “parece que el asunto de las víctimas está amortizado” cuando, en su opinión, se trata de una “cuestión clave para la dignidad de la nación”.

Para la patrona de la Fundación Villacisneros, en el final del terrorismo se ha querido “buscar un término medio en el que el bien y el mal están equiparados”, algo “inadmisible” porque “las ciudades sucumben cuando dejan de distinguirlos”.

“Necesitan que las víctimas desaparezcan porque demuestran donde está el bien y donde el mal”, aseguró al tiempo que declaró que “las víctimas del terrorismo no son de sus familias solamente, lo son de todos los españoles de bien, porque las han matado por España, por la unidad de la nación”.

“Todas han muerto por nosotros, por nuestro país, por nuestra democracia y por nuestra libertad”, sentenció y proclamó que “no se las puede olvidar, las tenemos que tener como modelo y como ejemplo”.

Velasco aseveró que nos encontramos “en la era de la posverdad, que no es otra cosa que la mentira”. “Nos dicen que no ha habido impunidad y claro que la ha habido, en el ámbito de la Justicia, de la política y de la sociedad”.

Así, la periodista hizo un repaso de los errores y concesiones políticas que desde 1977 con la Ley de Amnistía, los sucesivos Gobiernos han ido realizando a los terroristas.

“Con la amnistía de 1977, más de mil terroristas salieron a la calle -los máximos cabecillas de los años 80 y 90- y 99 asesinatos de Eta quedaron impunes, es como si nunca se hubieran producido”, relató.

Velasco insistió en la importancia de trabajar por el “relato real, por los hechos, frente a la pugna entre el nacionalismo que quiere el olvido y el relato oficialista que quiere disimular los errores”.

“Después de la amnistía”, continúo, “vino la disolución de la rama político-militar de Eta que solo sirvió para lograr la impunidad de otros 300 terroristas”.

La derogación de la doctrina Parot fue, según la conferenciante, la siguiente gran derrota por la que 77 terroristas salieron a la calle y otros tantos vieron sus condenas reducidas a cifras “bochornosas”.

“¿De qué sirve condenar a miles de años si se van a cumplir veinte?”, se preguntó, “eso es un fraude”.

Por no contar, prosiguió, con los más de un centenar de terroristas que no han cumplido condena porque se encuentran huidos en países de Sudamérica.

Velasco reprochó al Gobierno de España no haber “hecho nada” cuando Bélgica se negó a extraditar a una etarra con cinco asesinatos en su haber porque “España no garantiza los Derechos Humanos”.

“El Gobierno consintió la ignominia de que Bélgica dijera eso de España”, criticó y contó que el abogado de esa etarra es el que defiende ahora al expresidente catalán huido de la Justicia española, Carlos Puigdemont.

Velasco recordó que en 2011 la Fiscalía de la Audiencia Nacional publicó un informe en el que reconocía que 349 casos de terrorismo se encuentran sin resolver, el 40 % de la cifra total de asesinatos, sin contar con los 99 amnistiados.

“Esto no puede ser y si se dotase de medios a la Justicia se podría solucionar”, opinó. Y resaltó la labor de la Fundación Villacisneros, una entidad privada que promueve que las familias de las víctimas puedan personarse como acusación particular para tratar de que se les haga justicia.

La legalización de los partidos que no condenan el terrorismo etarra se encuentra en la cresta de “impunidad política” que, aseguró, rodea al “sucio” y “falso” final del terrorismo que está abanderando el PNV.

Velasco contabilizó más de 70 homenajes a etarras salidos de prisión en 2017 y condenó que algunos medios de comunicación hagan entrevistas a asesinos, como la que protagonizó un terrorista que mató a un matrimonio en Santander que dejó huérfanos a dos niños pequeños.

“Puede parecer algo anecdótico, pero no lo es. Es muy representativo de la falta de humanidad y de empatía”, sentenció.

“Los servidores públicos, en cuestión del separatismo y lucha contra el terrorismo, tienen que aspirar a una victoria contundente, una victoria moral en todos los ámbitos”, concluyó.

Fernando Savater: En el País Vasco ha habido mucha gente que se ha beneficiado de la violencia.

Fernando Savater centró su exposición en ampliar el concepto de lo que “normalmente se consideran víctimas del terrorismo”.

“Víctimas directas del terrorismo son las de asesinatos”, explicó, “luego están las otras víctimas las que han sufrido agresión a su derecho al trabajo, a una convivencia tranquila, a un reconocimiento cívico. Hay víctimas que han muerto y otras a las que no han dejado vivir”.

Para Savater, en el País Vasco “ha habido mucha gente que se ha beneficiado de la violencia, porque la violencia estaba quitando competidores y personas que podrían haber hecho sombra a otros”.

“Ellos iban haciendo surf en una ola que no habían provocado pero ya que está ahí vamos a surfearla que nos lleva a la orilla”, explicó con una metáfora.

El escritor reconoció que “el derecho a decidir es la base de la democracia. Los ciudadanos tenemos derecho a decidir, eso es una ciudadanía, pero todas las personas, no unas sí y otras no dependiendo si han nacido en un lugar o en otro”.

“¿Por qué es determinante haber nacido en un sitio más que el género o la raza? ¿Por qué a usted haber nacido en Barcelona le da el derecho a decidir y a mí no?”, se preguntó.

Savater valoró que en España existe un problema “de ciudadanía no de territorio” en el que la gente quiere “disminuir su ciudadanía por haber nacido en un lugar del país o en otro”.

“Quieren que haya una identidad que se imponga a todas las demás y que a partir de ahí te tengas que comportar en todos los aspectos de tu vida. Eso es lo que subyace en todos los nacionalismos”, aseguró.

El conferenciante afirmó que la gran víctima del terrorismo “ha sido la democracia de España. Desde el principio ha estado vetada en el País Vasco”.