El Foro de Jóvenes de la Fundación Villacisneros celebró el pasado jueves 14 de junio su primer encuentro con una persona relevante de la sociedad. En esta ocasión fue invitado Jaume Vives, destacado activista cívico catalán contra el separatismo. Ante un público de unos noventa jóvenes con los que mantuvo un intenso coloquio, Jaume Vives se lamentó de que durante muchos años “nos hemos creído el discurso nacionalista y ha habido una Cataluña silenciosa que se autocensuraba”. En su opinión hubo dos hechos definitivos que cambiaron la situación, la actitud despótica del Gobierno catalán hacia los no nacionalistas y el ridículo espantoso que han hecho. “Puigdemont ha logrado unir a todos los no nacionalistas. Se lo tenemos que agradecer”, dijo con sorna. “Se ha visto que los rancios son ellos. Nosotros ya hemos perdido el miedo porque estamos hartos”.

Entre anécdotas sobre el 1 de octubre y la música de su “balcón de la resistencia” narró los ataques que sufrían quienes se oponían al referéndum y denunció que “se han cargado” a una sociedad entera. “Se han roto familias, los vecinos se pelean a gritos, el ambiente de trabajo es irrespirable…”. Lo achacó a los “ultras” nacionalistas que “nos han echado a patadas del armario y nos han obligado a defendernos. Era una necesidad. Había que salir a la calle”, manifestó.

Jaume Vives también denunció que el nacionalismo es “ciego y enemigo de la realidad. Su argumentación histórica no se sostiene, ni tampoco la económica, es solo una cuestión de emoción y voluntad”.  Vives cree que se montado un gran teatro, “les hemos dejado hacer y al ver que iba en serio la gente ha reaccionado. Ahora han vuelto al teatro, cansino y agotador. Tienen muchos millones para alimentarlo. Viven de eso”.

En cuanto a Tabarnia, dijo que era una necesidad terapéutica para cientos de miles de catalanes que no habían hecho bandera hasta ahora de no ser separatistas pero que al sentirse atacados comprendieron que ya no podían seguir callando. “Tabarnia es una cuestión de supervivencia”, declaró.

Vives consideró que ahora la justicia tiene que hacer su trabajo y se lamentó de que la aplicación del 155 se haya hecho mal y prácticamente no se haya notado, “TV3 es un despropósito. No se entiende que no se haya controlado”. En cuanto a la Educación dijo que “no se puede entregar los hijos al Estado y que la educación está en casa no en el colegio, aunque reconoció que no solo se adoctrina sino que se inocula el odio, por eso el antídoto tiene que ser “abrazar, sonreir y rebajar ese odio que nos tienen”.

Jaume Vives es un ferviente católico para quien “la fe ha sido el motor de mi vida y mi verdadera vocación”. Dijo que muchos jóvenes están perdidos y desorientados y que la verdadera felicidad no está en el éxito y la fiesta sino en querer a los demás y ser un buen testimonio de vida.