LIBRO RECOMENDADO DEL MES: HISTORIA MÍNIMA DE CATALUÑA DE JORDI CANAL

EDITADO POR TURNER

Hoy resulta prácticamente imposible hablar de la historia de Cataluña (o, por desgracia, de la situación de Cataluña en general) sin levantar encendidos debates, en ocasiones guiados más por la testosterona y por la emotividad que por la materia gris de nuestro cerebro. No son pocos los que lanzan diatribas pseudo-históricas llenas de prejuicios y lugares comunes carentes de rigor y racionalidad. En este sentido, adelantamos ya que la obra de Jordi Canal Historia mínima de Cataluña* no va a contentar a muchos. Quienes jalean un pasado cuasi-mitificado de la nación catalana, cuyo origen se remontaría a un tiempo inmemorial y habría logrado perpetuarse hasta nuestros días, verán con perplejidad que nada de esto aparece en el presente libro.

Ya desde el prólogo Jordi Canal se muestra contundente: “Toda historia nacionalista —o absolutista, o fascista, o federalista– era, simple y llanamente, una historia falsa”. Critica, al igual que hizo en su día el periodista catalán Agustí Calvet (más conocido como Gaziel), a aquellos historiadores que, como Ferrán Soldevila, han construido un relato mezclando política y realidad para presentar no “la historia de Cataluña, sino la historia del sueño de Cataluña”. Si hay una conclusión palmaria extraíble del trabajo que ahora reseñamos es la inexistencia de una nación catalana o un estado catalán enraizado en la historia, ambos ideados —y elaborados— a finales del siglo XIX durante la Renaixença. Cataluña había sido hasta entonces una región con sus particularidades, con sus costumbres y tradiciones y con ciertos rasgos identitarios propios, pero —afirma Canal— una “pretendida Cataluña eterna resulta, simple y llanamente, ahistórica”.

Hoy son más necesarias que nunca obras como la de Jordi Canal. Hay que esforzarse por introducir algo de cordura en una sociedad desquiciada, cuyo desconcierto ha de atribuirse en gran medida a la irresponsabilidad de sus dirigentes. El nacionalismo y la realidad truncada que imponen sus ideas han de rebatirse con la tranquilidad y la firmeza de la razón y la verdad. No deberíamos caer en el juego de los descalificativos y del hiperbolismo, con lo que sólo conseguimos dar munición a quienes viven ensimismados en sus propios sueños, convencidos de estar cumpliendo una misión casi divina. El libro de Canals no es una obra de combate: no quiere desmontar mitos, no intenta aleccionar, tan solo busca ser un texto que relata la historia de Cataluña a través de los documentos, del estudio académico y del rigor científico, ni más ni menos ¡Cuánta necesidad tenemos hoy de ellos!