Protegidos frente a la amenaza de los bárbaros.

Tal día como hoy, la Muralla romana de Lugo es declarada monumento Nacional (1921).
Esta impresionante fortificación, una de las más grandes de su tiempo, se erigió entre finales del s. III y comienzos del s. IV. Con una longitud de 2.266 metros, estaba coronada por 85 grandes torres semicirculares que medían entre diez y trece metros de diámetro, de los que sólo se conservan 71 cubos. El espesor medio de los muros era de seis metros. A las cinco puertas de acceso al interior se le añadieron otras cinco en épocas modernas, pero su conjunto ha perdurado durante estos 17 siglos, con escasas reformas, hasta la actualidad.
La Muralla rodea el corazón de Lugo, la antigua Lucus Augusti. Perdida su función militar, esta ha quedado plenamente integrada en la estructura urbana actual.
Es la única muralla en los tres continentes por los que se extendió el Imperio Romano que conserva íntegro su perímetro, razón por la que la Unesco la inscribió como Patrimonio de la Humanidad en el 2000.

Foto: Stefania Diaz