El pasado 28 de febrero tuvo lugar en la Casa Club de Madrid el tercer Foro de Pensamiento de la Fundación Villacisneros. Dirigido y moderado por Hermann Tertsch, en esta ocasión se contó con la participación del cineasta Iñaki Arteta, el periodista Santiago González, el abogado Santiago Milans del Bosch y el presidente de la Fundación Iñigo Gómez-Pineda. El objetivo era presentar el “Proyecto Dignidad” ante un reducido grupo de personas que podrían ayudar financieramente o involucrarse en aportar contactos, influencia o ideas.

Hermann Tertsch dio inicio al Foro exponiendo su punto de vista acerca de la situación en que se encuentra la sociedad española. Lamentó la “falta de músculo moral” y puso como ejemplo lo que ocurrió en Alemania tras la segunda guerra mundial cuando hubo que esperar hasta los años 60 en que se juzgó a los responsables de Auswitz para que un matrimonio de psiquiatras escribiera el ensayo “La incapacidad del luto” en el que se llegaba a la conclusión de que una sociedad es incapaz de avanzar hacia el futuro si tiene encima la losa de la culpa y por ello es imprescindible para la salud de la sociedad revisar y reflexionar sobre el pasado. Tertsch afirmó que corremos el peligro de cerrar en falso el terrorismo de Eta.

A continuación tomó la palabra Iñigo Gómez-Pineda que explicó que el Proyecto Dignidad se puso en marcha por la necesidad de “hacer algo” de contribuir a cambiar las cosas, de tomar la iniciativa, de actuar y buscando una forma de ayudar a que las víctimas del terrorismo consigan la verdad y la justicia que merecen. Explicó como se llegó al acuerdo con el despacho de Santiago Milans del Bosch para tratar de reabrir sumarios de asesinatos sin resolver. El presidente de la Fundación destacó que lo que pretende es sumar y apoyar a todos los que trabajan en esta dirección. “Aunando esfuerzos podemos conseguir mucho más” afirmó, destacando que este proyecto está abierto totalmente a ideas y a la colaboración de la sociedad civil. También explicó lo importante que es para la Fundación haber logrado que el caso de los “novios de Cádiz” vuelva a ser investigado. “Hay que lograr entre todos que se resuelvan el máximo número posible de los más de 300 sumarios en los que no se sabe quienes fueron los autores de los asesinatos”, manifestó.

Respecto a la colaboración que la Fundación mantiene con Iñaki Arteta, puso de relieve la importancia de dejar para la historia testimonios y documentos que narren con todo el rigor lo acontecido. “Contra la impunidad” es un documental imprescindible en el que quedan perfectamente reflejados los fallos, negligencias, omisiones, errores o decisiones injustas que a lo largo del tiempo han hecho que hoy en día nos encontremos con un porcentaje escandaloso de crímenes de Eta sin resolver. Por último, explicó que su compromiso personal con esta causa tiene como origen la dignidad. “Soy más feliz haciendo esto” dijo Iñigo Gómez-Pineda.

Santiago González, periodista y columnista de El Mundo, analizó en su intervención la situación que se vivía a finales de los 70 y primeros años 80 en el País Vasco. Contó su experiencia personal en Bilbao cuando nadie hablaba de los asesinatos que se cometían casi a diario, y todo el mundo hacía como si no pasara nada. Recordó una ocasión en que pasó junto a un cadáver tapado en el suelo y la impresión desoladora que le causó. Criticó a la periodista Maruja Torres que por aquellos años estaba en el País Vasco y que hoy en día colabora con la revista Mongolia de un individuo llamado Gonzalo Boyé que fue secuestrador de Emiliano Revilla y que pasó por ello quince años en la cárcel. También realizó una analogía entre terrorismo y nacismo y destacó la importancia de la memoria. Puso como ejemplo de acciones institucionales para no olvidar, las placas de latón en los lugares de las calles de Berlín en los que vivieron y murieron judíos y también el Festival de Cine Berlinale en el que siempre se exhiben películas que recuerdan el holocausto.” Así es como se cultiva la memoria y en España no se está haciendo”, aseveró.
González rememoró que la Audiencia Nacional se creó en 1977 para apartar los casos de terrorismo de sus jueces naturales por encontrarse estos en situación de vulnerabilidad y amenaza. Y lamentó que exista aún un 38 por ciento de asesinatos cometidos por Eta sin esclarecer policialmente lo que en su opinión se debe a razones como las disfunciones policiales, la falta de colaboración ciudadana, el interés político, las negligencias y el desastre de los jueces estrella. Quiso resaltar también algunas buenas noticias como la detención del terrorista Ángel Tellería detenido recientemente un mes antes de prescribir sus crímenes entre los que se encuentra el asesinato de la inspectora de policía María Josefa García y destacó el mérito de Pablo Romero que consiguió que no prescribiera el sumario de su padre a fuer de leer miles de páginas hasta que encontró una pista sobre el responsable político del asesinato que puso en conocimiento de la fiscalía y que permitió continuar con las investigaciones.
Santiago González afirmó que el dolor no prescribe recordando la respuesta de la madre de Joseba Pagaza a los políticos que querían hacer concesiones a los terroristas con el argumento de que llevaban tres años sin muertos. Ella respondió ¿Qué es eso de tres años sin muertos? Yo llevo tres años sin hijo.
Para Santiago González es imprescindible aferrarse a la memoria, impedir el olvido y defender la verdad para que vivamos en una sociedad sana y honrada. Tenemos que estar activos, movilizados, resistir y defender la verdad frente a la mentira, la manipulación o el olvido, concluyó.
Iñaki Arteta, autor de numerosos documentales en los que aborda el sufrimiento de las víctimas del terrorismo con testimonios en primera persona acaba de presentar la película “Contra la impunidad” que ha cofinanciado la Fundación Villacisneros como parte, precisamente, del Proyecto Dignidad.
En su intervención, Iñaki desveló que antes de hacer su primera película acumuló mucha rabia, una rabia que le obligó a actuar, a decidir que tenía que hacer algo desde el punto de vista cinematográfico para recopilar la memoria auténtica del País Vasco de las últimas dos décadas. “El cine es una herramienta cultural de primer orden porque en una hora y media puede hacer una inmersión total en una historia” y explicó las enormes dificultades que ha tenido que atravesar durante todos estos años en que nunca le han encargado películas, las ha hecho él siempre por iniciativa propia y con la finalidad de que sirvan para el futuro, para la historia. Ha tratado de reflejarlo todo: las víctimas en los 80, los amenazados, la ausencia de justicia. Su intención es completar el puzzle de lo que ha pasado desde el punto de vista de los derechos humanos de las víctimas, de los que han sufrido y también reflejar la cobardía de la sociedad. “Queda mucho por contar”, señaló Arteta. “De mi gremio, nadie se quiere dedicar a esto. El año pasado, de las 150 películas que se hicieron en España, solo la mía y dos más reflejaron de algún modo el terrorismo.” En cuanto a cómo emprende sus proyectos, Iñaki Arteta destacó que lo que menos cuesta es hacer la película y lo que más es la financiación. Agradeció el impulso que dio la Fundación a “Contra la impunidad” con su apoyo económico y consideró que la sociedad civil también se tiene que implicar y ayudar porque es imprescindible que las próximas generaciones tengan un referente de verdad. “Merece la pena el esfuerzo. No podemos permitir que cuaje la idea de que había motivos o que hay que olvidar para pasar página”, reflexionó.
Iñigo Gómez-Pineda intervino en este punto para exponer el dato de que en 37 años se han hecho en España 4.000 películas y solo 11 sobre las víctimas, es decir el 0,27.
Iñaki facilitó el dato de que los malos sí que hacen películas ya que hay unas 70 sobre los terroristas y en todas ellas no se les ve con malos ojos.
Cayetano González intervino para contar que en la Universidad Villanueva en la que imparte clases de comunicación, todos los años proyecta la película “13 entre mil” que los alumnos ven tremendamente impresionados. Después hacen un trabajo sobre ella y suelen destacar que antes de ver el documental apenas sabían nada sobre el terrorismo etarra. “Las nuevas generaciones tienen que saber lo que ha pasado y nuestra obligación es contárselo” señaló González.
Santiago Milans del Bosch dirige el bufete Milans del Bosch Abogados con el que la Fundación ha firmado un convenio de colaboración para reaperturar sumarios de crímenes de Eta sin resolver. En el encuentro, Santiago explicó su satisfacción por haber iniciado esta colaboración y valoró el momento en que se había producido el encuentro con la Fundación Villacisneros, justo cuando él montaba su propio despacho en el que podía atender con absoluta libertad los asuntos que quisiera. No dudó en comprometerse porque comparte al cien por cien las motivaciones de la Fundación. Él considera que la búsqueda de justicia es irrenunciable y cree que es imprescindible proteger los derechos de las víctimas, entre los que se encuentra el derecho a saber ellas y a que sepan los demás.
“Hemos abordado una vía nueva”, indicó. “El caso de los novios de Cádiz es muy difícil pero lo vamos a intentar con todo el empeño. Yo no comparto que los delitos de asesinato prescriban porque España ha suscrito una serie de Convenios internacionales que nos obligan a seguirlos incluso aunque no estén recogidos en el Código Penal, por eso esa ha sido nuestra principal línea argumental, aunque el Fiscal en su escrito de reapertura ha señalado otra vía que puede ser válida: la pertenencia a banda armada es un delito continuado mientras se forma parte de ella por lo que el plazo de prescripción empezaría a contar en el momento de la desvinculación ya que se trata de un delito de tracto sucesivo. Nuestro planteamiento, además, va más allá, con respecto al derecho a la verdad, la víctima debe saber incluso en el caso de que el delito haya prescrito, con respecto a qué persona es. Es una buena noticia que el fiscal ha pedido que se hagan diligencias para conocer quiénes fueron tanto los autores materiales como los intelectuales”, afirmó.
Santiago Milans del Bosch finalizó su intervención con unas esperanzadoras palabras: “Voy a dar a la hermana de Hortensia la satisfacción de que sepa quién mató a su hermana el día de su compromiso para casarse.”
A partir de ese momento se entabló un coloquio entre los asistentes en el que unos se preguntaban cómo era posible que hubiese un porcentaje tan alto de crímenes sin resolver y otros detallaban la estremecedora realidad que se vivió en los primeros años 80 en el País Vasco.