• Paloma Girona Hdez

    Sabemos que es un tema complejo, más por la falta de inercia política que por el reclamo social y mayoritario en España. Son temas profundos que gritan por cambios, pero sabemos que la naturaleza humana es reticente al cambio, por temor e inseguridad. Temas que requiere emplearse a fondo y con espíritu reformista y con miras a largo plazo, no quedándonos en las problemáticas inmediatas que nos golpean.

    ¿Recuperar competencias? Sí, sin duda, sobre todo educación, sanidad y empleo (con todas sus ramificaciones).

    Luego, hay un área interesante por la que algunos economistas abogan: “La riqueza se produce cuanto más se trabaje desde el ámbito regional”. Regional podemos entenderlo de muchas formas, no sólo autonómico, sino también con alcance internacional. No la fiscalidad, pero sí al área de economía sería conveniente darle rienda suelta a las autonomías.

    Por supuesto suprimir los parlamentos autonómicos. España no se puede permitir la triplicidad legal, el abuso salarial institucional y tantas cosas derivadas. ¿Suprimir parlamentos autonómicos quiere decir que deje de haber Gobiernos representativos? No, quiere decir que haya representantes políticos de esa Comunidad, elegidos democráticamente y que han ganado en unas elecciones autonómicas. Para ello, reforma de la ley electoral.

    Conclusión: Lo que queremos la inmensa mayoría de los españoles, es tarea ardua para los políticos sin altura de miras y de carácter mediocre que nos rodea.

    Enmendar la Constitución; suprimir o reducir a la mínima expresión simbólica los Estatutos autonómicos; reformar la ley electorial de cabo a rabo; recuperar las principales competencias, apoyar y dar márgenes de independencia al desarrollo económico y a la vez mantener una misma fiscalidad en todo el ámbito nacional, etc. Arduo, complejo y difícil, pero no imposible. Requiere conocimiento, reflexión, altura de miras y disposición.

    Tanta dispersión territorial a todos los niveles nos sonroja. Sólo somos 47 millones de habitantes.