El auditorio Rafael del Pino acogió durante la tarde del martes 21 de marzo la tercera sesión del ciclo “El necesario fortalecimiento de la Nación”, en la que tomaron parte el  historiador Fernando García de Cortázar y la política Esperanza Aguirre.

Esperanza Aguirre dio inicio a la sesión con una intervención en la que puso de manifiesto su preocupación por que en estos momentos en España sean necesarias iniciativas como la puesta en marcha por la Fundación Villacisneros y la Fundación Valores y Sociedad para llamar la atención de la sociedad española acerca de la necesidad de fortalecer la propia idea de España. Una iniciativa que considera que  aspira a sacudir las conciencias y a proponer actuaciones para recuperar ese respeto por los valores esenciales que constituyen lo español,Tan necesario en estos momentos de crisis, una crisis que no es solo económica sino también  de valores, afirmó. Aguirre  se refirió a la devaluación que en la España de hoy sufre la verdad, en provecho de mentiras que, de tanto como se han repetido, se han convertido en verdades canonizadas por la corrección política. También denunció que existe  miedo, vergüenza a hablar con entusiasmo de España, de nuestra Historia, de la realidad indiscutible de que España es una de las naciones más importantes de la Historia de la Humanidad, y una de las que más ha contribuido al progreso material, espiritual e intelectual de esa Humanidad.

Afirmó que el principal objetivo de la transición fue establecer un espíritu de concordia para acabar con los seculares enfrentamientos cainitas y lograr unir a todos los españoles en la reivindicación de España como Patria común. Y advirtió de que se está quebrando ese espíritu y abriendo nuevamente trincheras para dividir a los españoles. Aguirre destacó que es fundamental tomar conciencia de que compartimos valores occidentales con los países más avanzados, libres, tolerantes y prósperos del mundo. Y que esos valores se basan en el cristianismo, en el amor al prójimo, porque sin el cristianismo no se entiende nada de España, ni de Europa, ni de Occidente.

Advirtió sobre los enemigos de España, los nacionalistas, con su mejor arma, la mentira y reconoció los errores y dejaciones de los no nacionalistas citando la sentencia de Burke “para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”. Se lamentó de que los constitucionalistas “en ocasiones no hemos estado a la altura de las circunstancias”. Hay que regenerar la vida política, continuó, pero también hay que reivindicar la Nación, nuestra historia, nuestra cultura y promover la educación de calidad.

Finalizó glosando la figura de Fernando García de Cortázar, su brillante trayectoria como historiador e intelectual y resaltó que “Fernando García de Cortázar es todo menos un sabio en su torre de marfil. Su condición de español de Bilbao y su decidido compromiso con esa idea de España, le llevaron desde el primer momento, a plantar cara a los totalitarios, a sus cómplices y a los que, ante la barbarie terrorista, miraban para otro lado.”

La intervención de Fernando García de Cortázar se centró en analizar  las principales causas de la crisis de la nación española que consideró la culminación de una serie de carencias en los valores, la educación, la familia y la persona.

El historiador afirmó que se está vaciando nuestra cultura por la impugnación de unos y la indolencia de otros, golpeando las palabras hasta dejarlas sin sentido. “Nuestra cultura se edificó  sobre el lenguaje, sobre la capacidad de definir los conceptos y por la palabra ha empezado la quiebra de valores que aceleró la crisis. Hay que combatir a quien quiere destruir la democracia empezando por la perversión del lenguaje”, advirtió.

Se refirió también a la situación que se vive en Occidente desde que ha despreciado sus principios y por tanto ha perdido la identidad con lo que ello acarrea de peligro ante el crecimiento de ideologías que desprecian la libertad individual como ocurrió antes de la segunda guerra mundial.

Defendió la importancia del mérito, del culto al trabajo, de la austeridad, de la necesaria cohesión de la sociedad para reforzar la Nación y advirtió de que no podemos obviar que nuestra civilización tiene una raíz cristiana y que es necesario combatir el relativismo moral, la destrucción de las convicciones y defender los valores comunes que nos unen. “Los principios son el hilo conductor que nos ha construido como Nación”, manifestó, “al igual que la libertad personal es la base constituyente de las naciones libres. No puede haber una voluntad del pueblo por encima de la voluntad de cada uno. Hay que preservar una nación de ciudadanos. La democracia no es un permanente plebiscito entre custodios e impugnadores.” afirmó en clara alusión a los nacionalistas y a los populistas, “ni España es un trámite legal, es una la custodia de nuestro lugar en una historia irrevocable”. Fernando García de Cortázar reivindicó que la unidad de España no es solo la territorial sino la que se define sobre la dignidad e igualdad de sus ciudadanos y advirtió de que la Nación solo puede existir sobre la base de los valores compartidos. “Es imprescindible reforzar nuestra endeble conciencia nacional y fomentar el patriotismo desde la niñez”, reflexionó.

Con respecto a la cultura, García de Cortázar consideró que no se puede renunciar a la excelencia en el sistema educativo y destacó que es imprescindible el debate de ideas, que los intelectuales se muevan en entornos de libertad. Sin embargo, consideró, existe una policía del pensamiento que lo impide y que impone una falsa “multiculturalidad” que solo pretende debilitar los principios, cultura y raíces que nos conforman. Se lamentó de que España esté pasando por un periodo de banalidad y defendió el valor de la familia como referencia imprescindible en la existencia humana.

No obvió el historiador el papel de los partidos políticos y denunció que “acechada por su desprecio del radicalismo, la derecha ha acabado por exhibir un aire de neutralidad ideológica. Sus adversarios han advertido muy pronto esa avería del fuselaje de la cultura política y han conseguido proyectar sobre la opinión pública la sensación de que la derecha está solo de visita en el espacio de las ideas, que solo recurre a ellas cuando la necesidad apremia para enarbolar entonces un apresurado repertorio de lugares comunes que en realidad no pertenecen al pensamiento liberal o conservador”.

El Ciclo de conferencias “El necesario fortalecimiento de España” tiene como finalidad contribuir a la toma de conciencia de la gravedad del reto al que se enfrenta la sociedad en el ámbito de la Nación para preservar su valor como bien moral,  estructura jurídica y realidad política. El ciclo, coordinado por María San Gil, ha sido organizado por la Fundación Valores y Sociedad y por la Fundación Villacisneros, presididas respectivamente por Jaime Mayor Oreja y por Iñigo Gómez-Pineda.

La siguiente sesión de este ciclo, “El fortalecimiento de la verdad: Las mentiras del nacionalismo frente a la verdad de España”, tendrá lugar el próximo 25 de abril mediante una mesa redonda en la que tomarán parte Jon Juaristi y Jaime Mayor Oreja, moderados por Francisco José Contreras