Esto no es el anuncio de una nueva versión de la canción de los Sex Pistols «God Save The Queen», pero al paso que vamos no sé quién va a quedar aquí que defienda a nuestro Rey. Felipe VI representa a la Monarquía, una de las instituciones mejor valoradas por los españoles y con extraordinario prestigio fuera de España, con lo que ello conlleva en un mundo cada vez más globalizado.

Sin embargo, estamos asistiendo a una permanente sucesión de insultos, humillaciones y desprecios al Rey, que además de quedar impunes judicialmente –algunas ofensas, como la quema pública de retratos, están tipificadas en el Código Penal–, parece que nadie sale en su defensa. Al Rey lo han dejado solo, y para empezar es obligación del Gobierno, con su presidente a la cabeza, la defensa del jefe del Estado. Pero este presidente, legal, pero ilegítimo, y que fracasó estrepitosamente en las urnas, no lo defiende. Desafortunadamente, su irresponsable y alocada ambición para llegar a La Moncloa le han llevado a pactar –ya nos vamos enterando del precio– con todos los que aglutinan el odio a España, su Constitución y su Rey. Así de triste y preocupante. Sánchez no solo debería liderar la defensa y fortalecimiento de nuestro sistema, sino que lo desprecia cobardemente, como estamos viendo. Hay ejemplos recientes de hechos en los que han participado instituciones públicas, cada vez más insultantes, humillantes e intolerables hacia nuestro Rey: con 2.528 votos de un censo de 176.000, la señora Carmena (alcaldesa de Madrid, vaya ejemplar de inutilidad y sectarismo) permite que se cambie el nombre del parque Felipe VI por Valdebebas. Esta misma regidora autoriza un absurdo referéndum en Vallecas para decidir si los vecinos prefieren una monarquía o una república. En las últimas semanas, el «racista y xenófobo» (según Pedro Sánchez, que ahora tanto le lame) Quim Torra (con Q, porque el otro Kim, Kim Jongun, está a unos kilómetros de distancia) se permite la chulería y repugnante falta de respeto de «romper relaciones con la Corona». ¿Pero qué se ha creído? ¿A quién se cree usted que representa? Ya le gustaría a la Corona no tener que volver a ver su siniestra silueta. Y ahora, gracias de nuevo al precio a pagar por el señor Sánchez, que está entregando a sus socios la televisión pública y por decreto ley (primera vez en la democracia), nos espera un bombardeo permanente de republicanismo sectario y radical.

Y vuelvo a lo mismo: al Rey lo han dejado solo y nadie lo defiende. Hay un plan y una estrategia de los socios y apoyos de Sánchez para cargarse el sistema, y de paso al Rey. Yo estoy harto de esta situación, y creo que hay millones de españoles que piensan lo mismo. ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? Siento un profundo respeto, admiración y cariño por nuestro Rey, Felipe VI. Hagamos algo para defenderlo.